Saudade

Gilka Machado

De quem é esta saudade
que meus silêncios invade,
que de tão longe me vem?


De quem é esta saudade,
de quem?
 

Aquelas mãos só carícias,
Aqueles olhos de apelo,
aqueles lábios-desejo...
 

E estes dedos engelhados,
e este olhar de vã procura,
e esta boca sem um beijo...
 

De quem é esta saudade
que sinto quando me vejo?

 

 

Daquilo que se guarda

Daniel Farias

quando peguei uma cadeira para
alcançar o maleiro do armário
do quarto dos fundos,  por sobre
a poeira das teias, acordei minha mãe.

eu procurava...um velho alicate!
e ela me veio ao socorro
sem muita memória, convocando
a senhora a quem pagava o biscate

mas, ora, protestei: dispenso o alarde!
que voltem depressa ao trabalho e ao sono
mas, olha, enconrei! mentira covarde.
...

voltou o barulho da louça na pia,
perdi-me entre tanta coisa vazia,
mas ela achou fotos velhas. sorria.

 

La Rosa

Héctor Rosales

La rosa de mi nombre, la que ha sido
niño y joven escalando alboradas; la soga
y la cumbre aciagas de los equilibristas.
La inmarcesible rosa borgeana; la que ocupa
el adiós, un suspiro del invierno, alguna espina.

Aquella que se burla si las fieras buscan oro
en lodazales; la que funda con lluvia espejos
goteadores de rostros sobre tierra umbría.

La rosa intocable de Jiménez, en patios del sur
notoria, cuando la frente admite el tacto medicinal
de los ensueños.

Flor sin hogar fijo en el vaivén de mi linaje; fantasía
de la sangre; rumbo de las hojas hacia el fuego.

La rosa de mi nombre no me nombra, no soy
su asunto encrucijado, nadie que consuele; tan solitaria,  
quiere otro vigor para trocar mudez y encender canto.

Nadie, pues, ninguna rosa en este Rosales, extraviado
en jardín donde voz, pensamiento y acción (pétalos
sin más) se debaten ante el viento invulnerable.

Ahora y en la hora de tu reino, mi pobre muerte,
en crudos documentos caducados, en renglones voraces,
detrás de los libros o macetas o pañuelos,
quizás veas una herida que fue mano
alzar nueva rama, un gorrión rojo,
una promesa de verano.

Si la espina ha florecido, quizás me perdone la rosa
por haberla evocado.

 
 
 
poeta da vez
indicações: leia mais
editora da palavra